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México, país de grandes culturas, presenta en todo
su territorio diversas leyendas , costumbres y
tradiciones que forman parte de la identidad de todo
mexicano; y un claro ejemplo es el Día de Muertos.
Esta celebración es única en el mundo; en ningún
otro lugar del planeta encontraremos que las
personas se ríen de la Muerte… o que se la “comen”.
La muerte se vuelve jocosa e irónica, la llamamos “calaca”,
“huesuda”, “dentona”, “la flaca”, “la parca”. Al
hecho de morir le damos definiciones como “petatearse”,
“estirar la pata” o “colgar los tenis”.
Estas expresiones permiten jugar con ella, y en tono
de sátira o burla escribimos las famosas
“calaveritas”, versos y refranes dedicados a
personas públicas o personajes del imaginario
popular. México es una nación de profundas raíces y
sapiencia campesina, su vida está íntimamente ligada
a los ciclos agrícolas y se rige por ellos, aún sin
saberlo, como en los grandes centros urbanos donde
la distancia con el campo provoca, en ocasiones,
procesos de desnaturalización.
Por eso vale la pena reflexionar sobre el
significado de las prácticas culturales, usos y
costumbres que obedecen a razones prácticas,
funcionales, inteligentes y además llenas de
simbolismo y belleza. Una exploración de este
carnaval de olores, gustos y amores en el que los
vivos y los muertos conviven y se tocan en la
remembranza por eso alumnos de la ENES realizan esta
importante actividad cada año |
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Las ofrendas con motivo del “Día de Muertos” o de
los “Fieles Difuntos” es una costumbre muy arraigada
entre los mexicanos, que rinden culto a los seres
queridos que han pasado a mejor vida. La ofrenda fue
o puede ser un homenaje o un sacrificio, uso tan
común de los antiguos mexicanos; los pueblos
prehispánicos mayas por ejemplo, tenían una
cosmovisión vertical del mundo, formado por varios
cielos, paraíso e inframundos, integrados en dos
vertientes, una superior y otra inferior.
Es calavera el Inglés
Y calavera el Italiano
Lo mismo Maximiliano
y el Pontífice Romano
y todos los cardenales,
reyes, duques, concejales,
y el jefe de la nación,
en la tumba son iguales:
calaveras del montón
Profr. Antonio Tapia Jiménez |