A).- La colonización española.
Los españoles se establecieron a lo largo de casi tres siglos en un vasto territorio, que va desde la alta California y Florida, en el actual Estados Unidos de América, hasta el extremo sur de América.
Los españoles impusieron a sus colonias la religión católica, su idioma y las leyes de su país. Los territorios colonizados eran considerados un dominio de los reyes de España, quienes designaban a las autoridades que debían gobernar las colonias.
Muy pronto se inició en esas tierras un lento proceso de cambio racial y cultural. Los europeos, los pueblos indios y los africanos traídos a América se fueron mezclando, hasta que a finales del siglo XVIII los descendientes de esas uniones -llamados mestizos- ya eran tan numerosos o más que los indígenas en Iberoamérica.
También cambiaron poco a poco las formas de vida y las costumbres. La mezcla de influencias culturales produjo algo nuevo, que ya tenía rasgos propios. Aun quienes descendían de europeos, pero habían nacido y crecido en estas tierras, se sentían más americanos -como se llamaba entonces a los habitantes del continente- que españoles.
B).- México Virreinal
A la caída de Tenochtitlan, los antiguos dominios mexicas quedaron bajo el mando de Hernán Cortés, a quien el emperador Carlos V nombró Capitán General. Sin embargo, la ilimitada ambición de éste y los abusos cometidos por sus colaboradores, convencieron al monarca de que era necesario establecer un gobierno más disciplinado en los dominios a los que se llamó Nueva España. Primero designó un equipo de cinco hombres, denominado Audiencia, que sólo provocó más problemas. Finalmente decidió nombrar un representante directo de la monarquía, que gobernaría con el título de Virrey.
El Virreinato duró casi 300 años. En ese lapso hubo 63 virreyes, quienes encabezaban un grupo muy numeroso de funcionarios encargados de cobrar impuestos, mantener el orden y proteger el territorio y su explotación económica.
C).- La conquista espiritual
La conversión de los indígenas a la religión católica y la eliminación de las antiguas creencias de los pueblos mesoamericanos era un propósito al que los españoles daban tanta importancia como a la dominación militar. Por eso se dice que, junto con las acciones guerreras, hubo en Nueva España una conquista espiritual.
Inmediatamente después de la derrota azteca, llegaron a la Nueva España grupos de sacerdotes católicos. Pertenecían a órdenes religiosas de misioneros, es decir, a grupos que tenían organización y disciplina propias, cuya tarea era la de extender la religión entre aquellos considerados infieles o idólatras.
Las órdenes religiosas que llegaron primero a la colonia fueron las de los franciscanos, los dominicos y los agustinos. Entre los misioneros había ideas distintas sobre la forma de convertir a los indígenas. Unos pensaban simplemente en destruir los templos, prohibir los antiguos rituales y castigar a quienes insistieran en practicarlos. Otros creían que era necesario convencer a los indígenas mediante la prédica y el ejemplo; para lograrlo deberían conocer la lengua y las costumbres de cada pueblo y tratar humanamente a las personas.
Estas diferencias provocaron conflictos dentro de la Iglesia católica y frecuentes enfrentamientos entre los defensores de los indígenas, por un lado y, los colonizadores y el gobierno español por el otro.
Gran parte del conocimiento que tenemos sobre las culturas indígenas de la época de la conquista se lo debemos a los misioneros. Aprendieron las lenguas, escribieron diccionarios y recogieron información valiosa sobre el saber y las formas de vida prehispánicas.
Numerosos grupos de indígenas se resistieron a abandonar sus creencias, pero al paso del tiempo el catolicismo se arraigó en la población india y mestiza. A los rituales religiosos se incorporaron formas de celebración y de culto, que tienen su origen en las tradiciones antiguas y que dieron al catolicismo popular una personalidad propia.
¿Has oído hablar de la Inquisición?
En 1571, mientras en Europa se desarrollaban las guerras de religión, se extendió en la Nueva España la actividad del Santo Oficio de la Inquisición. Esta organización tenía como fin investigar y castigar, con métodos muy crueles, a todos aquellos que no eran fieles católicos. Aunque en la Colonia la acción de la Inquisición fue menos violenta que en España, provocó abusos y temores hasta que fue suprimida.
La Iglesia católica fue un elemento central en la vida de la Colonia. La educación dependía de ella, así como hospitales y hospicios. Los impresionantes templos y conventos que fueron edificados en todas las poblaciones novohispanas son muestra del poder y difusión alcanzados por la religión.
También en las actividades económicas tenía la iglesia un papel importante. El diezmo, impuesto recibido por las autoridades religiosas, así como las donaciones hechas por la monarquía y por los creyentes, dieron a la iglesia grandes capitales, que otorgaba en préstamo a los individuos y aun al gobierno. Asimismo, acumuló numerosas propiedades en las ciudades y en el campo, que como no se podía vender, crearon un acaparamiento poco productivo, lo que provocaría serios problemas durante el siglo XIX.
D).- Política
En el siglo XVI España era el imperio más grande y poderoso del mundo. Tenía tantas tierras y tantas ciudades, que se decía que en sus dominios jamás se ocultaba el sol.
Entre los territorios españoles de América, los más ricos eran los virreinatos del Perú y de la Nueva España. Este último llegó a abarcar lo que ahora es México, más parte de los Estados Unidos de América y de Centroamérica.
Mantener un imperio tan grande era muy costoso. El emperador Carlos V y su hijo Felipe II, tuvieron que hacer frente a rebeliones en España, y sostuvieron muchas guerras en Europa. Construyeron palacios, iglesias y monasterios. Gastaron en la organización y la defensa de sus posesiones. A pesar del oro peruano y de la plata novohispana, el imperio vivía en bancarrota. Gastaba más de lo que recibía.
La Iglesia
La Iglesia católica tuvo pronto sus primeras diócesis, con sus obispos. Su deber era cristianizar a los nativos y atender las necesidades espirituales de los españoles.
En un principio, las tareas se dividieron. De las parroquias de indígenas se encargaban las órdenes religiosas, de la gente de las ciudades, el clero secular, el que estaba en los conventos. Con el tiempo, éste fue haciéndose cargo también de los pueblos de indios.
Como sabes, la Iglesia católica se ocupaba de la educación y de la asistencia social. Tenía colegios, hospitales, asilos y orfanatorios.
También en las actividades económicas tenía la Iglesia un papel importante. El diezmo, impuesto recibido por las autoridades religiosas, así como las donaciones hechas por la monarquía y por los creyentes, dieron a la Iglesia católica grandes capitales, que otorgaba en préstamo a los individuos y al gobierno. Asimismo, acumuló numerosas propiedades en las ciudades y en el campo, que como no se podían vender, crearon un acaparamiento poco productivo, lo que provocaría serios problemas durante el siglo XIX.
E).- Religión y cultura
Los sacerdotes españoles, y después los novohispanos, se opusieron a las religiones indígenas y difundieron el catolicismo. Hoy, la mayoría de los mexicanos son católicos, y esta religión es parte de nuestra herencia virreinal.
En la ciudad de México se establecieron la primera imprenta (1539) y una de las tres primeras universidades de América (1553); las de Santo Domingo y Lima son las otras dos.
La poetisa Sor Juana Inés de la Cruz es autora de poemas, obras de teatro y prosa que todavía seguimos leyendo. Su contemporáneo y amigo, el poeta, historiador y astrónomo Carlos de Sigüenza y Góngora fue un tenaz estudioso del pasado prehispánico y un avanzado científico.
Durante el siglo XVIII hubo un interés creciente por la ciencia. La medicina, la física, la botánica, la zoología, la geografía, la química, las matemáticas y la astronomía, tuvieron destacados representantes novohispanos. En ese tiempo empezaron a circular publicaciones periódicas, como la Gaceta de México, el Mercurio Volante, que fue la primera revista médica de América, La Gaceta de Literatura y el Diario de México.
F).- Arte y ciencia
Seguramente la herencia artística más importante de la Colonia es la arquitectura. Miles de construcciones de aquella época existen en casi todo el territorio de México. Las hay de todos tipos: catedrales monumentales y templos modestos; palacios y edificios de gobierno; obras públicas, como acueductos y hospitales. En las ciudades y pueblos antiguos nos hemos acostumbrado a verlas como parte de nuestra vida diaria, pero hay que observarlas con cuidado para darnos cuenta de su belleza, la solidez de la construcción que ha permitido que resistan el paso del tiempo y el ingenio con el que sus constructores españoles e indígenas resolvieron complicados problemas de edificación.
En la Nueva España se introdujeron muy pronto dos medios indispensables para el desarrollo de la cultura: La imprenta y la universidad
Ambas existían desde el siglo XVI y ayudaron a crear posibilidades de aprender, discutir y difundir ideas. Se desarrolló una cultura variada, con rasgos propios, que no era una simple extensión del arte y del saber cultivados en Europa. En la segunda mitad del siglo había ya historiadores, científicos, poetas y periodistas que expresaban el sentimiento de los criollos. Se hacen frecuentes las descripciones del paisaje de nuestra tierra, la recuperación de la historia prehispánica, las narraciones relacionadas con las costumbres, las leyendas y los personajes típicos de la Colonia. Algunos historiadores llaman "patriotismo criollo" a esta manera de sentir y de pensar, que ejercería una gran influencia al iniciarse el movimiento de independencia en la primera década del siglo XIX.

 

Breves Normalistas

 

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