Cocina Regional en Sonora
Comparada con la gastronomía del centro del país, la
sonorense no es muy abundante; aún así, la tradición ha
preservado platillos extraordinarios, que logran
satisfacer hasta el paladar más exigente.
Muestra de ello son los siguientes platillos:
Guisos con Carne
El orgullo de Sonora es productor de una de las mejores
carnes en el mundo, avalada por su sabor y fina textura
a nivel internacional. Dicha satisfacción es reflejada
en los exquisitos guisos que se ofrecen en el Estado que
han hecho de la carne toda una tradición.
Tamales
Los tamales son una mezcla de masa batida con grasa,
rellena y condimentada a la usanza de cada región; se
envuelve en hoja de maíz y cocida al vapor. Por su
variedad y exquisito sabor son uno de los principales
platillos utilizados en el Estado.
Caldos y Sopas
Un subgénero de verdad maravilloso en la cocina
sonorense se integra por sus caldos y sopas, que después
de una elaborada preparación se sirven para deleite de
quienes disfrutan de estos deliciosos platillos.
Mariscos
Provenientes de las hermosas playas que rodean el
Estado, Sonora cuenta con platillos del mar que son del
gusto y predilección de los turistas por su rico sabor y
frescura.
Botanas y Acompañamientos
El paladar mexicano suele disfrutar las comidas con
acompañamientos y Sonora no podía ser la excepción; a
través de sus variadas salsas y moles, de diversos
picantes e ingredientes hacen destacar sus valiosos
guisos, siendo capaces de complacer a los paladares más
exigentes.
Postres
En Sonora se acostumbran los postres para satisfacer ese
último antojo después de la comida. En ellos se
aprovecha por igual el azúcar, el piloncillo, el
cacahuate y el amaranto. Por tradición se preparan
pepitorias, jamoncillos y otras golosinas que son los
predilectos de chicos y grandes.
Bebidas
Al igual que la extensa variedad de la gastronomía
mexicana, el país cuenta con una amplia diversidad en
bebidas. Las bebidas tradicionales representan, regiones
y comunidades que conservan la producción a la manera
tradicional.
Seguramente las raíces de la gastronomía sonorense las
encontraremos en los productos de la caza, la pesca y la
recolección, cuya principal virtud fue la de proveer de
energía a los primeros pobladores de este territorio,
que ya fuera en los valles, en la costa, en la montaña o
en los límites del desierto, supieron integrarse al
paisaje e hicieron de su vida cotidiana una cita
constante con las señales de la naturaleza.
Tal vez esta se al principal herencia que hoy puede
rescatarse en los pasillos de la comida sonorense: la
sabia selección de los productos a partir de las
particularidades de la geografía y el clima.
Carne, pescado, trigo, maíz, son en cierto modo la base
en la que se sustentan los platillos de la mesa
sonorense. El ganado vacuno y porcino sustituyeron a las
piezas de caza, y el trigo disputó la supremacía al
maíz, y es así que el menudo sonorense, tan distinto al
del Altiplano, se acompaña con tortillas de harina de
trigo y pan birote.
Algunos de sus platillos preferidos, como las
chivichangas y la machaca, nacieron evidentemente a la
orilla de los caminos, durante la difícil jornada de los
misioneros que dejaron su impronta en un territorio
redescubierto con la fuerza de los mitos y el encuentro
con la realidad.
Es domingo, y en la vieja casona construida sobre la
línea de los sueños, en la antigua Ciudad de los
Portales, el olor de las arracheras invade la humedad de
la tarde mientras disfrutamos de las chivichangas de
frijol y queso, del caldillo, de un sabroso y nutritivo
plato de gallina pinta, del caldo de queso, y de otros
platillos como el menudo, el puchero, el hígado
encebollado, el estofado y una enorme variedad de
pescados. Evidentemente se trataba de una lección. Mi
vecino, recién llegado del D.F., que apenas y daba
crédito, se volteó hacia mí todavía impresionado por el
excelente sabor de la gallina pinta, y asintió con la
cabeza cuando le dije: "ya ves, aquí no sólo se come
machaca con huevo".