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Yaquis
Debido a la escasez de estudios arqueológicos, los
registros de los misioneros y conquistadores son la
única fuente posterior al pasado prehispánico, los
cuales se limitan a señalar que se trataba de
agricultores seminómadas que complementaban su actividad
con la caza, la pesca, la recolección y la guerra contra
sus vecinos.
Desde 1532 se registran incursiones de españoles y los
primeros enfrentamientos no tuvieron lugar antes de
1607. La característica de la población indígena
determinaron en gran medida la manera en que se
desarrollaron los primeros enfrentamientos entre indios
y españoles, puesto que al no poder establecer una
institución como la encomienda, el exterminio se perfiló
como la alternativa para los blancos, ansiosos de
apropiarse de ese territorio feraz.
Durante el período de 1610 los Yaquis aceptan a los
misioneros Jesuitas y en este mismo lapso se llevó a
cabo la "reducción" de los Yaquis a los ocho pueblos
tradicionales con tal éxito que esta organización
territorial fue considerada sagrada, y es impensable
hasta la fecha, la fundación de otro pueblo cabecera así
como la desaparición de uno de los mismos. La
evangelización también resultó eficaz ; prueba de ello
es la institución del temastián, cargo que se conserva
hasta nuestros días. A partir de entonces se
introdujeron, junto con la ganadería, cultivos europeos
como el trigo y las legumbres con los cambios
tecnológicos correspondientes.
En 1741 se produce un levantamiento encabezado por
Ignacio Nuri, que terminó con la firma de un tratado en
el que se reconocía a los Yaquis el derecho a conservar
sus costumbres y gobierno, mismo que no debía ser
ejército más que por individuos de su grupo, la posesión
total de sus tierras y el derecho a conservar sus armas.
Esta relativa calma concluyó con la expulsión de los
Jesuitas en 1767, quienes fueron sustituidos por los
Franciscanos, que trataron de mantener el control de la
liturgia y en cambio, ejercieron menos influencia en el
ámbito económico, introduciendo a los Yaquis en una de
las problemáticas principales de su historia : La
pérdida de su territorio a manos de los colonos.
En 1825 se inician las rebeliones Yaqui que marcan de
ahí en adelante la tónica de las relaciones entre los
Yaquis y los regímenes que se sucedieron en la República
Mexicana hasta una fecha tan tardía como 1936.
Cronología de las rebeliones más relevantes de los
Yaquis
1832. Encabezada por Juan Banderas, quien proclamó la
Independencia de la Confederación India de Sonora
(incluía a Ópatas y Mayos).
1859 Insurrección con participación de los indígenas
Pimas y no fue sofocada sino hasta el exterminio casi
total de Yaquis y Mayos en 1868.
1869-1875. Campaña de José Ma. Leyva Cajeme que terminó
después de una dura ofensiva.
1887-1897. Captura y ejecución de Cajeme, pero continua
la lucha guerrillera con un nuevo jefe, Juan Maldonado
Tetabiate ; en este año se llega a un acuerdo de paz que
no fue respetado por las autoridades.
Muerto Tetabiate en 1901, le suceden los jefes Luis
Bule, Ignacio Mori, Luis Espinoza y Luis Matuz. Este
período conocido como las guerras del Yaqui, constituyó
para este grupo un proceso de merma demográfica, pérdida
de su territorio y desajustes políticos, aprovechados
por la oligarquía para continuar con la colonización del
valle mediante el deslinde y repartición de tierras.
En el Porfiriato se intensificó la ofensiva genocida y
miles de Yaquis fueron deportados a Yucatán y Quintana
Roo y vendidos como esclavos. Los que lograban huir se
refugiaban en Arizona, Estados Unidos.
Es conocida la participación de los Yaquis en el
conflicto revolucionario, su intervención fue definitiva
en la lucha constitucionalista cuyo jefe había prometido
la restitución de su territorio al final de la guerra.
Sin embargo, al no cumplir la promesa Álvaro Obregón se
desata otra insurrección que se prolonga hasta fines de
1929, cuando Emilio Portes Gil firma un convenio de paz
con el grupo.
La división entre militaristas o colaboradores del
ejército constitucionalista y civilistas o broncos,
permitió a éstos últimos dar a conocer sus
reinvicaciones y también aparecer como obstáculo a la
lógica económica, según la cuál las tierras del Valle
del Yaqui debían ser explotadas en forma masiva con los
métodos modernos.
Mediante los acuerdos establecidos con Lázaro Cárdenas
se les ratifica la posesión de 485,235 hectáreas
reconocidas como territorio exclusivo. Otro de los
acuerdos de 1937 fue la pérdida de dos poblados
tradicionales que quedaron en manos de población
mestiza, Cócorit y Bácum, restableciéndose los ocho
pueblos con la fundación de Loma de Guamuchil y Loma de
Bácum. Con la política de Cárdenas se puso fin a los
enfrentamientos armados y comenzó una nueva etapa de
reintegración cuyos primeros efectos fueron el retorno
de miles de Yaquis a su territorio.
Como dato importante es necesario señalar la existencia
de dos plebiscitos entre la tribu Yaqui, uno efectuado
en 1958 y el segundo en 1966, con el propósito de
allanar las diferencias entre los civilistas y los
militaristas, ya que unos buscaban la municipalización
del territorio y otros en que se mantuviera la misma
estructura tradicional de los ocho pueblos.
-
Mayos
Se han ubicado zonas de petroglifos y pinturas rupestres
en varias regiones, lo que ha permitido registrar la
existencia de la cultura Huatabampo aproximadamente
desde el año 180 A.C.
Los primeros pobladores de la región se dedicaron
inicialmente a la cacería, a la pesca y a la
recolección. Paulatinamente desarrollaron una técnica
agrícola que les permitió asentarse en una amplia zona
en diversas comunidades.
El Primer enfrentamiento armado de los Mayos con los
Españoles fue con Nuño de Guzmán en 1531. Durante los
siguientes años se registraron varias luchas, sin
embargo varios autores de la época y los historiadores
concuerdan en que el pueblo Mayo tendía más hacia la paz
que hacia la guerra.
En 1591 llegaron a la región los primeros misioneros
Jesuitas, quienes fueron determinantes en la
pacificación ; la cuál se dio en 1599 con la derrota de
los Mayos y la firma de su sometimiento a la corona
española y con ello la formal colonización del
territorio.
En 1601 se inicia la evangelización y la construcción de
7 capillas, que funcionaron como ejes integradores de
las comunidades de la región y que estuvieron ubicados
en Conicárit, Camoa, Tesia, Navojoa (Pueblo Viejo), San
Pedro, San Ignacio Cohuirimpo a Pueblo Viejo Huatabampo
(hoy Júpare).
El principal interés de los españoles en la región era
el oro y la plata, que no encontraron en las primeras
épocas de la colonia, lo que contribuyó a que en un
principio no fuera muy grande la afluencia de Españoles
a la región y a la vez permitió que los Mayos, en
contacto con los Jesuitas, desarrollaran nuevas técnicas
agrícolas en las riberas de los ríos.
En 1700 la región que abarcaba Sinaloa y parte del
Estado de Sonora pertenecía a la provincia de Nueva
Vizcaya, dependiente de la audiencia de Guadalajara. El
mayor control de la región lo ejercían los Jesuitas,
quienes dependían del poder militar, pero cuyas
experiencias habían mostrado que era más efectivo el
control y dominio a través de los religiosos que por la
violencia. Sin embargo, los conflictos eran latentes en
toda la región ya que tanto Mayos como Yaquis empezaron
a cuestionar el papel de los Jesuitas, que habían
generado formas de gobierno para los indígenas, pero que
estos últimos no decidían quienes ocuparían los puestos
clave. Igualmente, la creciente presencia de Españoles y
el despojo de las tierras indígenas, desembocó en el
levantamiento de Mayos y Yaquis en 1740.
Durante la revolución inician sus acciones los
revolucionarios sonorenses a la que se integran los
Yoreme Mayo. Álvaro Obregón los invita ofreciéndoles a
cambio de su fuerza militar, la restitución de su tierra
al triunfo de la guerra, lo cuál nunca cumplió.
Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas vieron
satisfechas sus demandas de tierra con la constitución
de los ejidos del Valle del Mayo. No obstante, este
período marca también algunos cambios que vendrán a
transformar sustancialmente la organización y fortaleza
del grupo, ya que al constituirse los ejidos con
población mestiza pierden control de su territorio y se
modifica su organización política con la estructura
impuesta por los ejidos.
-
Seris
El territorio Konkaak antes de la llegada de los
Españoles tenía como límites los elementos naturales
como el mar, las cadenas montañosas y el inhóspito
desierto de Encinas. Sobre la costa desértica, hacia el
sur, lo limitaba el Río Yaqui, al norte el Desierto de
Altar, al este llegaba hasta Horcasitas y al oeste,
además de la costa, ocupaban las islas cercanas como
Tiburón, San Esteban, la Isla de Patos y Alcatraz.
Como cultura nómada, los Konkaak se trasladaban en
función de los recursos acuíferos y según la naturaleza
cíclica de la flores y la fauna que eran sus recursos
básicos de sobrevivencia. Durante los Siglos XVIII y XIX
obtenían maíz de los Yaquis y Mayos del sur a cambio de
sal y pieles de venado.
Algunos historiadores como Moser, consideran que en la
época prehispánica estaban organizados en seis bandas,
divididas a su vez en clanes, todos con espacios
territoriales reconocidos : Los Tepocas o Salineros, los
Tioteños, los Tiburones o Seris, la gente del desierto,
los Upanguaymas y los de la Isla de San Esteban.
En los tiempos difíciles, en los expedientes de caza y
pesca, en la recolección y repartición de alimentos, las
actividades dentro de las bandas eran colectivas, de
cooperación y armónicas.
Por su cultura los Konkaak eran la antítesis de lo que
necesitaban los Españoles, y luego los Mexicanos para la
colonización : Su territorio no era fácilmente
aprovechable, no tenían riquezas acumuladas, no
producían lo suficiente para hacer redituable la
conquista y eran inútiles como mano de obra para
cultivar y servir, ya que carecían de los elementos
culturales necesarios para ello. Es decir, no tenían una
cultura agrícola, no podían ser retenidos en un sólo
lugar, tenían una religión animista y no reconocían
jefe, ni autoridad permanente alguna.
Durante el período colonial los contactos más estables
se dieron entre los Seris y los Jesuitas, quienes
intentaron concentrarlos en pueblos donde creían que
podían evangelizarlos y enseñarles labores agrícolas.
Ninguno de estos esfuerzos tuvo éxito y los Seris
siempre regresaron a la vida del desierto.
Por lo anterior, siempre fueron considerados como un
grupo belicoso, la concepción imperante entre los
blancos, era que los Seris sólo se dedicaban al pillaje,
al robo y a la matanza de ganado. Por eso los Españoles
primero y los Mexicanos después establecieron políticas
de exterminio y no de colonización, sobre todo en los
dos primeros tercios del Siglo XIX cuando fueron más
perseguidos.
Cabe remarcar que los Seris nunca fueron formalmente
conquistados y menos aún organizados y pacificados. Sin
embargo, poco a poco los fueron confinando a la parte
más inhóspita de su territorio.
La escasez de agua y de animales para la casa, además de
las enfermedades que padecían, fueron los factores
predominantes que hicieron que los Seris abandonaran su
refugio en la Isla Tiburón y volvieran a incursionar en
tierras continentales, primero para contratarse
temporalmente con armadores (comerciantes de pescado) y
rancheros, y después para establecerse allí
definitivamente.
En 1936 el General Lázaro Cárdenas, entonces Presidente
de la República, atendiendo a sus demandas de apoyo los
organizó en cooperativas de pescadores, les proporcionó
el equipo necesario y los concentró en el poblado de
Bahía Kino. Sin embargo, al irse colonizando cada vez
más este poblado por pescadores no indígenas, los Seris
se trasladaron al Desemboque, usando como campamentos
ocasionales algunos campos intermedios.
En 1970 se les dotó en ejido una franja costera de
91,000 hectáreas y posteriormente, en 1975, en varios
decretos más, se declara el Canal del Infiernillo como
zona de pesca exclusiva para los Seris y les otorga
simbólicamente como posesión comunal la Isla de Tiburón,
que se decreta a su vez como zona de reserva ecológica.
-
Pápagos
En el desierto se asentaron, desde hace más de tres
milenios, bandas de cazadores y recolectores,
probablemente hablantes de dialectos pimanos, que ya
conocían también el cultivo de maíz.
Según lo han demostrado estudios arqueológicos, las
protoculturas de estas áreas tenían un alto grado de
desarrollo de la agricultura (por ejemplo, usaban
canales de riego) y eran relativamente sedentarias ;
algunos vestigios permiten inferir una cierta
sistematización de los complejos simbólicos, que después
se transmitió a los grupos descendientes a través de
conceptos religiosos y de formas de organización social.
Por su parte, los actuales tohono oótham prefieren
pensar que fue iítoi, el "hermano mayor", quien les
enseñó los conocimientos que les permitieron sobrevivir
y desarrollar su cultura en un medio inclemente y con
recursos limitados.
En la cultura de los antiguos habitantes del desierto
destacaban : Los desplazamientos estacionales, una
organización social simple basada en grupos de
parentesco que reconocían la autoridad de cabezas
patriarcales y un intercambio comercial - ceremonial
entre los miembros de diferentes aldeas.
Los Pápagos, o sus antecesores se desplazaban, según la
época, de las aldeas de verano a los campamentos de
invierno, sin que el movimiento significara vagabundeo y
ausencia de una territorialidad definida.
Los Españoles comenzaron a penetrar en el norte de
Sonora hacia fines del Siglo XVIII. Allí hallaron varios
grupos que presentaban considerables diferencias entre
sí. Aunque los Españoles llamaron genéricamente Pimas o
Pimas Altos a varias tribus y bandas que hablaban
lenguas parecidas, había una división bastante marcada
entre ellas que daba cuenta de su adaptación a la zona
ecológica que habitaban.
Respecto al período colonial esta se puede resumir en 5
aspectos fundamentales :
a. Resistencia indígena ; los historiadores registran 2
revueltas antiespañolas (1695 y 1751) y la resistencia
enfocada más a enfrentar a los rancheros, mineros y
soldados asociada a la dominación española.
b. Invasiones Apaches ; las dislocaciones producidas por
las invasiones, hicieron que varios grupos pimanos se
refugiaran, mezclándose con quienes allí habitaban, en
la desértica parte central de la pimería alta (papaguería).
c. Las Misiones ; al momento de su expulsión de la Nueva
España (1767), los Jesuitas manejaban más de 24 misiones
y visitas en el territorio Pima.
d. Presidios y minas ; además de las misiones, la
presencia española en la Pimería Alta también estuvo
representada por mineros y soldados. En 1736 hubo una
fiebre de plata que atrajo a muchos mineros y cazadores
de fortuna. Después de la insurrección acaudillada por
Luis de Sáric, se construyeron los presidios de Tubac y
Altar.
e. Cambios en la cultura indígena ; la influencia
europea en la cultura nativa fue haciéndose sentir cada
vez más por medio de las misiones, los presidios, las
relaciones de amistad y compadrazco entre indios y
europeos, el bautismo y la evangelización, y el
enrolamiento de muchos indígenas en el ejército
colonial. En el ámbito económico, la introducción de
nuevos cultivos y de ganado contribuyó a modificar las
formas tradicionales de subsistencia. Las minas y
ranchos ocuparon a gran número de Pimas que se
incorporaron a la economía mercantil y monetaria ;
comenzó así el proceso de proletarización de los
indígenas.
Durante los primeros años de la soberanía mexicana en la
Pimería Alta, bastantes colonos inmigraron al
territorio. La ocupación ilegal de tierras y fuentes de
agua, sobre todo en las zonas aledañas a Caborca, hizo
que los Pápagos se levantaran en armas en mayo de 1840.
Como resultado de los Tratados de Guadalupe Hidalgo
(1848) y el Tratado de Gadsden (1853) se partió la
Pimería Alta en dos, una quedó en Sonora y la otra en
Arizona. En el lado mexicano había entonces más de 40
asentamientos cuya población era mayoritaria o
completamente Pápago.
Hasta la última década del Siglo XIX, muchos Pápagos de
Sonora usufructuaron sus tierras tradicionales y, en un
buen número de casas, hubo mezclas debido a los
matrimonios entre indígenas y mexicanos. En 1898 hubo
enfrentamientos violentos por problemas de abigeato
entre Pápagos y rancheros, este suceso obligó al éxodo
de indígenas a Arizona, alejándose de la violencia y
encontrar mejores oportunidades de trabajo en
Norteamérica.
Durante las primeras dos décadas del Siglo XX, los
colonos, apoyados por el ejército mexicano, despojaron a
los Pápagos arrebatándoles tierras de cultivo en Caborca,
Pitiquito y Sonoyta. En 1928 por instrucciones del
Presidente Plutarco Elías Calles se decretó el ejido
Congregación del Pozo Verde, confirmando así los
derechos de los Pápagos de esa localidad sobre 2,823
hectáreas y en la década de los 70 y 80 se dotaron las
comunidades de Quitavac, Pozo Prieto, San Francisquito y
Las Norias y que en su conjunto no representa ni el 15%
del territorio original Pápago.
-
Pima.
Al tiempo del contacto con los Españoles, las tribus del
Centro de Sonora estaban pasando por una serie de
reacomodos en los territorios que ocupaban. Desde antes
de comenzar el Siglo XVII, las bandas O´patas y Gudeves
ejercían una fuerte presión sobre varios puntos de
asentamiento de los Pimas Bajos, sobre todo en la región
de Tónichi y en los valles de los ríos San Miguel y el
Alto Sonora.
Las primeras crónicas de los Españoles Describen a los
Pimas como un pueblo agricultor que no dedicaba
demasiado tiempo a las actividades guerreras, era un
pueblo amante de la paz. Pero otros documentos
posteriores los caracterizan como buenos combatientes y
formidables arqueros, temidos hasta por los apaches.
Hacia 1536 se unieron varios centenares de Pimas Bajos
con cabeza de vaca hasta llegar a Sinaloa y allí
establecieron una comunidad llamada Bamoa. El movimiento
de este grupo de Pimas, que habitaba en rancherías
situadas en el Valle del Río Nuri (un afluente del
Yaqui), corrobora la tesis de que los Pimas buscaban
como alejarse de la invasión de los O´patas -Esedeves.
En 1619 comenzó la penetración de los misioneros entre
los Pimas del Sur de Sonora, a quienes los Jesuitas
llamaban Nebones Bajos. En un período de un año se
llegaron a bautizar a no menos de 9,000 Pimas y dos años
más tarde los Jesuitas comenzaron a evangelizar a los
Nebones Altos (es decir a los Yécoras).
En 1633 estalló en Nuri una revuelta como consecuencia
de la acción del gobernador de la entonces provincia de
Sinaloa, quien apresó a varios líderes Pimas lo que
provocó un clima de tensión y resentimiento que no
permitía los avances de los misioneros entre las
comunidades Pimas situadas al este del río Yaqui.
Cuarenta años después, en la década de los setenta del
Siglo XVII, se establecieron más sólidamente las
misiones de la región de Yécora y Maycoba. Hacia 1678 se
consideraba que había más de 4,000 Pimas habitando en
las inmediaciones de las 9 misiones que operaban los
Jesuitas. Pero a pesar de los avances de la
evangelización, varias fracciones Pimas continuaron
resistiendo la penetración de misioneros y mineros.
Los abusos de ciertos misioneros, como la gran cantidad
de muertos que causaron algunas epidemias de
enfermedades importadas por los europeos, generó que en
1690, 1697 y 1698 se unieran guerreros Pimas con los
Tarahumaras y se levantaran en rebelión.
Las relaciones entre Pimas Bajos y Españoles fueron más
bien pacíficas durante el primer siglo y medio de
contacto. En ocasiones, algunos Pimas se mostraron más
que dispuestos a establecer contacto con los recien
llegados, como en el caso de la migración a Bamoa. En
otras, algún acontecimiento concreto, como la injusta
aprehensión de los líderes en San Felipe, condujo a
otros Pimas a resistir activamente la penetración
española.
El alto grado de aislamiento de esta región (serrana),
el poco interés que suscitaba entre los colonizadores y
el relativamente pequeño número de las misiones en ella
establecidas, determinaron que en la sierra, las
transformaciones no tuvieran un impacto tan acusado como
ocurrió agudamente en la parte accidental de la Pimería
Baja. Las comunidades de la sierra, villas y rancherías,
lograron mantenerse así como región de refugio, como
enclaves en donde los procesos de culturación avanzaron
con mayor lentitud durante toda la época colonial.
Las fuentes documentales sobre la Pimería Baja del Siglo
XIX son aún más escasos que las coloniales, casi
inexistentes. Esto se explica porque en la mayor parte
de esa centuría, el área fue casi abandonada por los
pocos blancos que se habían asentado en ella durante los
Siglos XVII y XVIII. Un serio peligro amenazaba no solo
a los misioneros, mineros y gambusinos yuris, sino
tambien a los propios Pimas : Las incursiones de las
bandas de los Apaches.
Aunque la región no fue trato de batallas importantes
durante la revolución si pasaron por ella algunos grupos
de combatientes, probablemente villistas. Hubo Pimas que
se unieron a la lucha unos por convencimiento y otros
por la leva, pero otros prefirieron mantenerse al margen
de una guerra que no era suya, para lo cuál se
adentraron en la sierra.
Entre los actuales Pimas de Maycoba existe un
sentimiento generalizado de que por su participación en
las guerras contra los Apaches y en la revolución, ellos
tienen más derecho sobre el territorio que los Yoris.
Los despojos y abusos sobre los indígenas fueron
creciendo en cantidad y calidad hasta desembocar en una
situación de franca hostilidad. Actualmente no es
extraño escuchar las quejas de los Pimas sobre el
comportamiento violento, que a veces llega al asesinato,
de los Yoris.
-
Kikapoo
Los Kikapoo, actualmente se distribuyen entre los
estados de Sonora, Chihuhua y Coahuila.
En el primer caso se encuentran asentados en el
municipio de Bacerac en la localidad de Tamichopa (11
personas) y dentro de la misma Bacerac Municipal (19
personas), otro pequeño grupo se localiza en las
Galeritas municipio de Bavispe (5 personas), en el
municipio de Bacerac.
Dentro del Estado de Chihuhua, radican en el municipio
de Casas Grandes específicamente en la comunidad de las
flores (10 personas), San José de los Pozos (44
personas) y en la ciudad de Casas Grandes habitan la
mayor parte (32 personas) de acuerdo al censo aplicado
por la Unidad Regional de Culturas Populares y el
Consejo Estatal de Población durante el año de 1995.
Otra parte del grupo Kikapoo se encuentra asentado en el
Estado de Coahuila, en la región de Muzquiz.
De acuedo al documento consultado, el asentamiento
Kikapoo en Sonora, se inicia en el municipio de Bacerac,
en la localidad de Tamichopa, con la compra en 1912, de
un terreno colectivo al cual denominarón "Colonia
Kikapoo".
Los fundadores fueron Don Juan Bautista Galas y Don
Francisco Medrano, posteriormente durante los años
veinte, una parte del grupo regresa a Oklahoma, E.U., en
tanto que otro grupo decide fincar su residencia en el
estado, y para esto rento parte de sus tierras al señor
Carlos Swanson (10,000-000-00-00 Has. aproximadamente).
La tierra que dejaron para usufructo de ellos, no
resultó suficiente por lo que se vieron en la necesidad
de emigrar, en busca de mejores condiciones de vida.
Actualmente enfrentan una lucha por la recuperación de
terrenos que les corresponden al parecer por derecho
propio. Los miembros de este grupo indígena, no
conservan sus tradiciones y se asumen como mestizos.
Se realizó durante 1996, un encuentro de grupos
indígenas en la cuidad de Tecate, B.C., organizado por
la dirección de culturas populares y lograron contactar
a un maestro que apoyara a la tribu dentro del programa
de lengua y literatura indígena, patrocinado por PACMYC.
De acuerdo con los documentos consultados y elaborados
durante 1996, por el consejo estatal de población
contaron con asesorías del instituto nacional
indigenista y se hablo de construir una escuela indígena
bilingüe, pero desconocen las causas por las que este
proyecto se abandonó.
Vivienda:
Las familias poseen casa propia de dos a cuatro
habitaciones, generalmente se construyen de adobe,
madera, lámina, cemento, cal y arena. El material para
construcción y mantenimiento de la casa lo adquieren
regularmente en Agua Prieta, Hermosillo o en el vecino
estado de Chihuahua. Algunas viviendas cuentan con
servicio eléctrico y tomas comunes de agua.
Ingresos y Empleo:
Regularmente viven de sus labores agrícolas (frijol,
maíz, etc.) y de la crianza de animales domésticos para
su propio autoconsumo en Bacerac. Los residentes en
Chihuahua cuentan con huertas de manzana, pero ambos
casos sus únicos ingresos económicos extras los obtienen
por emplearse como albañiles, peones, vaqueros,
jornaleros, etc.
Educación:
Las comunidades cuentan con escuelas de nivel primario,
a excepción de San José de los Pozos, en Chihuahua.
En Sonora cuentan con un preescolar, primaria y
secundaria, cuentan además de un albergue para
estudiantes que habitan en los pueblos cercanos.
Salud:
La cobertura médica para el caso de Sonora, es
proporcionado por la clínica rural de Secretaría de
Salud y médicos particulares.
En el caso de chihuahua los residentes Kikapoos, deben
trasladarse a la ciudad de Casas Grandes.
-
Gurijío
Alrededor de 1620 los Jesuitas iniciaron la
evangelización del territorio, empezando con los
Chinipas, quienes fueron un puente para atraer el
interés de los otros grupos ; las referencias de la
época los consigna como Varohíos.
En cierto sentido la cultura guarijío (en sus múltiples
acepciones) aparece como un vínculo, un nexo en todo
sentido, que relaciona a los Tarahumaras con los Cahíta.
Constantemente se perciben elementos de ambas familias
en el género de vida, en las tradiciones y los modos de
ser de los Makurawe.
Son escasos los restos arqueológicos que han sido
localizados en la región y apenas han sido trabajados.
Existen algunas referencias de imágenes rupestres
dispersas, mismas que los Makurawe atribuyen al tiempo
en que los antepasados vivían en algunas cuevas, o
renglones como La Mesa del Matapaco. Al parecer de
épocas más recientes proceden otros vestigios rupestres
como El Cura, zona con escasas pinturas más allá de los
bajíos, lo cuál ha sido parcialmente destruida por las
corrientes del arroyo.
En términos generales, puede decirse que su historia
queda entreverada y sujeta a referencias mayores a
través de los Tarahumara o de los Mayos, su presencia en
documentos históricos es escasa y poco conocida.
En 1632 se originó un levantamiento de los Chinipas,
Guarijíos y Guazaparis, descontentos con la presencia
española y la labor de los religiosos, la muerte de dos
de ellos, dio lugar a una fuerte represión por parte de
los españoles hacia todos los indios de la región,
desplazándose los Guarijíos hacia lo que hoy es el
Estado de Chihuahua, según referencias históricas de
diversos investigadores, con el paso del tiempo una
parte de los Guarijíos regresó a sus territorios
originales, mientras que la otra prefirió quedarse en
aquella parte de la sierra.
Este fenómeno marcaría la división del grupo Guarijío en
dos grandes núcleos que hasta la fecha se conservan :
Los Guarijíos de Chihuahua, lingüísticamente más
emparentados con la lengua Tarahumara, y los de Sonora,
con mayor dependencia de la vertiente del Cahíta,
representada por los Yoreme Mayo.
Después de aquel suceso histórico, son escasas y vagas
las referencias de la presencia de los Guarijíos en la
región. Por un lado, el hecho de que fueron desplazados
hacia lugares más aislados, junto con el importante
desarrollo que tuvo la región con la industria minera y
ganadera, que dio forma a la ciudad de Alamos,
convirtiéndose en un importante centro mercantil, dio
como resultado que la presencia de los Guarijíos se
diluyera y en muchos de los casos se les confundiera con
indios Mayos.
Son casi nulas las referencias sobre su participación en
proceso como la guerra de independencia o la revolución.
El desarrollo de la ciudad de Alamos y de los grupos de
poder que le dieron forma, anularon la presencia de este
pueblo, lo cuál funcionó en dos sentidos :
- Al negarles existencia se les despojó de su territorio
original, se les aisló y no se les integró al gran
proceso de mestizaje, que dio como resultado la
desaparición de muchos grupos.
- Al no reconocerles una identidad precisa se creó un
espacio que les permitió mantener su sentido de grupo,
identidad cultural que los mantiene unidos.
Durante mediados del siglo pasado, la historia de los
Guarijíos se relaciona con la de la familia Enríquez,
quienes se asentaron prácticamente en el territorio a
través de fincas o haciendas, lo que "convirtió a los
indígenas en peones acasillados". Esta situación
continuó después de la revolución prolongándose
prácticamente hasta mediados de los setenta.
En la historia reciente de los Guarijío : Confluyen tres
grandes elementos fundamentales en la transformación de
este grupo : La recuperación de su territorio - su
identidad y el inicio de procesos que a la fecha abren
nuevas alternativas para su desarrollo colectivo.
Cronología reciente de la tribu Guarijía :
1973 : Penetra en la zona Guarijía un grupo de
guerrilleros de la liga comunista 23 de septiembre, los
guerrilleros conviven con los Guarijíos hasta 1975, año
en que el ejército federal mata a los guerrilleros.
Mientras tanto los Yoris (blancos) amenaza a sus
trabajadores.
1974 : Muchos trabajadores Guarijíos son despedidos por
sus patrones y se van a trabajar al valle, otros son
encarcelados y torturados en las cárceles de los
municipios de Alamos y Navojoa.
1975 : El gobierno mexicano conoce la existencia de la
tribu Guarijío por medio de una denuncia que presenta el
canadiense Edmundo Faubert, quien comercializaba
artesanía Guarijío.
1976 : Se crea el ejido Guajaray ubicado dentro de la
zona Guarijía ; la creación de este ejido abre
expectativas entre los Guarijíos para obtener sus
tierras.
1977-1982 : Durante todo este período se realizan los
trámites, gestiones y negociaciones para comprar la
tierra a particulares, entregar provisionalmente los
predios a los Guarijíos y se emite la resolución
presidencial de la dotación de los ejidos Guarijíos -
Burapaco.
Cucapa
La primera mención que se hace de los indios del río
Colorado data del 1540, cuando el explorador español
Fernando Alarcón dijo haberlos visto con la cara pintada
a rayas con hollín y otros con máscaras negras.
Por lo menos durante cuatrocientos años los Cucapá han
vivido en grupos familiares en el área del Delta de
Colorado y del río Hardy, y en las laderas de la sierra
Cucapá.
La población Cucapá ha venido disminuyendo hasta
convertirse en unos cuantos cientos de ellos. Oñate
estimó en 1605 que serían unos 22 000 indígenas; para
1827 un viajero llamado Hardy menciona que unos 5 000 de
ellos llegaron a su barco, que había encallado en el río
Colorado, y un censo mencionado por Lumholz en 1990
habla de unos 1 000 pobladores.
El territorio que los Cupapá ocupan en la actualidad
esta dividido en tres poblaciones: en Baja California,
en la comunidad el Mayor, en Somerton, Arizona, viven
como 60 personas miembros de unas 11 familias; por
último, en el ejido Poza de Arvizu, en el municipio de
San Luis Río Colorado. |