Por: Profr. Mario Vega García.
Desde el 17 de Agosto del 2001, el Secretario de
Educación Pública, Reyes Tamez Guerra, anunció que la
jornada escolar en primarias se extendería en todo el
país de 4.5 a 7 horas.
La anterior iniciaría en 300 escuelas pilotos en el
Distrito Federal, 10 en Monterrey y 10 más en Querétaro.
A más de tres años de conocer tal disposición poco es lo
que se ha avanzado realmente, ya que se carece de
infraestructura suficiente y poco se sabe respecto a la
manera en que se empleará el tiempo excedente al horario
actual, y si se pagará más a los docentes, entre otras
inquietudes.
Se manejaron dos modalidades en las escuelas de jornada
de tiempo completo, las de tiempo continuo empezarían a
laborar a las 8:00 horas para concluir a las 16:00 horas
y las de tiempo discontinuo inician a la misma hora con
un receso para comer de las 12:30 a las 14:00
reiniciando actividades con talleres y concluyendo a las
17:00 horas.
En realidad, según lo que hasta hoy sabemos, no hay
innovación con este tipo de escuelas ya que el uso del
tiempo dedicado al aprendizaje siguió como siempre, más
bien los cambios son que unos comen en el mismo plantel
donde los padres se organizan para que cooperando
económicamente hagan la comida para sus hijos mediante
un rol rotativo o bien que les lleven comida . El tiempo
disponible para comer es de una hora por lo que a más
tardar a las 13:30 deben reiniciar sus actividades en
los talleres hasta las 16:00 horas.
La segunda parte de la jornada es conducida por lo
regular por los mismos maestros, quienes diseñan los
talleres de acuerdo a sus intereses y habilidades,
aprovechándose para tratar temas de ecología, valores,
visitar museos, educación física y deportes, etc.
Para la mayoría de los padres de familia, el incremento
en la carga horaria en dichas escuelas, lo ven como
positiva ya que los alumnos utilizan provechosamente el
tiempo.
Representa una gran ventaja para los docentes con doble
plaza ya que laborarán en un solo plantel, enfocando
mejor sus recursos pedagógicos y es una gran verdad que
si los maestros dedican tiempo completo a su profesión
beneficiaría la calidad educativa, evitando el
dispersarse a otros lugares o desempeñarse en trabajos
diferentes a la docencia, como actualmente sucede en
muchos casos.
En nuestra entidad, desde inicios del 2003, se iniciaría
con un plan piloto de veinte escuelas: diez
federalizadas y diez estatales, sin embargo hasta hoy
todo ha quedado en declaraciones y nada al respecto se
ha concretizado.
Existen muchos planteles que laboran sólo en turno
matutino, que se podrían aprovechar para esos ensayos,
inclusive hay instituciones educativas como la Escuela
Primaria «Leona Vicario» ubicada en el centro de esta
hermosa capital que ha implementado, en años anteriores,
diversos talleres de expresión artística después de la
salida regular de clases, que le han permitido
desarrollar integralmente la educación , todo esto con
la dirección siempre atinada de la Profa. Enriqueta
Elizalde Cano y desde luego de los docentes muchos de
ellos egresados de la Escuela Normal del Estado "Profr.
Jesús Manuel Bustamante Mungarro" y que han demostrado
con hechos su interés en la calidad educativa, dando
muchos de ellos bastante tiempo extra a la formación de
sus alumnos.
Indudablemente que coexisten muchos docentes más en
Sonora con los mismos propósitos, pero hasta cuándo
iniciaremos con dichas jornadas de tiempo completo,
verdaderamente existe el deseo total de profesionalizar
nuestra tarea con la lógica corresponsabilidad
socioeconómica que permita acceder a un ambiente
propicio y fructífero en la educación de los sonorenses.
Esperemos que el proyecto del actual mandatario estatal
Ing. Eduardo Bours Castelo, de obtener una calidad
educativa SONORA, sea concretizado pero conjuntando
esfuerzos tanto de padres, maestros, alumnos, sociedad
en general y gobierno.
Sabemos que no es tarea fácil, pero con seriedad,
honestidad y respeto podemos lograrlo. Requerimos mucha
inversión en la infraestructura, equipamiento de cómputo
para cada escuela, trato preferencial para los planteles
que más necesidades presentan, quizás algún día
accedamos a la equidad, no sólo en el discurso sino
también en los hechos.
Como dijo José Martí: "La educación entrega al pueblo
las llaves del mundo" apliquemos al máximo nuestras
capacidades y demostremos el amor que le tenemos a
nuestra nunca bien ponderada profesión, en nuestras
manos está mejorar lo que dejaremos a nuestros hijos y
alumnos: un mañana más optimista y humano.