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INTRODUCCIÓN
Sin duda alguna que el avance tecnológico, los
nuevos inventos y los constantes, vertiginosos
cambios de los últimos años, nos están afectando
determinantemente en nuestras formas de vida, a
veces para bien y otras para mal.
Queramos o no, las personas vivimos un tiempo en lo
que lo imprevisible es lo único constante; el ser
humano en su afán de modernizar, globalizar y
avanzar científica y tecnológicamente se muestra un
ser capaz de generar mejores condiciones de vida,
pero desafortunadamente también de provocar la
muerte. Esta contrariedad que provoca el progreso
del mundo actual parece ser el precio que hay que
pagar y por desgracia las únicas respuestas que por
ahora tenemos parecen ser el temor, la desconfianza
o la incapacidad nuestra para decidir qué es lo más
conveniente para nosotros y nuestros semejantes;
debido pues a la falta de un sistema claro de
valores.
La carga que recae sobre nuestras escuelas y en las
espaldas del ser maestros del hoy y del mañana, es
tan grande como la incapacidad que hemos
experimentado para poder aclarar cuáles son los
caminos que guían nuestro quehacer en un sentido
humano hacia la conformación de una verdadera
comunidad, gran parte de la problemática que vivimos
las escuelas de esta época tiene origen en la
confusión de valores, que es tan compleja que ni
gobierno con sus dependencias, organizaciones y
programas educativos hemos podido controlar de una
manera satisfactoria.
Lo que si debemos tener en claro, es que la
formación en valores deber ser parte del niño desde
la familia, hasta la escuela y que en ésta no se
debe ya sólo garantizar la salud y educación para
los niños, sino crearles verdaderos espacios,
adecuados que los posibiliten para un mejor
desarrollo valoral.
En este sentido la escuela que es conciente de que
es un medio real de formación y transformación de
individuos, debe ocuparse de formar en valores; la
educación como proceso formativo y permanente del
ser humano debe asegurar potenciar la totalidad de
las facultades a través de la adquisición de nuevos
conocimientos, aptitudes, actitudes y valores,
reconociendo que esto último es uno de los temas más
controvertidos, pues en esto todos nos sentimos con
derecho a opinar como deben hacerse las cosas; tanto
maestros, autoridades educativas, investigadores,
filósofos, psicólogos y padres de familia esgrimimos
nuestras ideas al respecto, reconociendo que algunas
de esas ideas se basan sólo en el sentido común.
Básicamente podríamos señalar 3 modos o enfoques
propuestos para formar en valores que pudiéramos
considerar serios, los que se han intentado
implementar en las escuelas, pues han considerado
una didáctica
Los que dicen que la formación en valores debería
promoverse como un programa alterno y separado a la
currícula escolar .
Los que refieren que deben ser los alumnos quienes
lleguen a los valores a través de la reflexión y el
diálogo; y por último.
Los que dicen que deben ser los adultos valiéndose
de la enseñanza directa, quienes transmitan a los
alumnos los valores que ellos han asumido; es decir,
como comúnmente se dice," con el ejemplo".
Estas posturas que se asumen en la formación en
valores sostiene una metodología didáctica acorde a
cada enfoque, que sin embargo a todas luces y según
resultados deja mucho que desear. En contraparte a
estos modelos o enfoque tradicionales, en la
actualidad han surgido enfoques más activos que
permiten al niño tener una mayor participación en la
tarea de valorar, elegir y decidir, lo que es más
conveniente para él y las demás personas que se
encuentran a su alrededor. Adoptar esta metodología
didáctica nueva que se propone, exige a la escuela a
su vez toda una infraestructura académica mínima
necesaria para cristalizar.
En este ensayo trataremos de manera muy concreta
algunas de estas condiciones mínimas que repercutan
fundamentalmente en la formación de valores.
Primer aspecto: trataremos de explicar la
metodología de la propuesta de formación en valores
en el nivel primaria.
· Segundo aspecto: el colectivo escolar y la
formación de valores.
· Tercer aspecto: Estilos de liderazgo y su
repercusión en la formación valoral en la escuela.
· Cuarto aspecto: Comunicación asertiva, pasiva y
agresiva y sus repercusiones en el ambiente escolar.
· Quinto aspecto: El trabajo colegiado.
METODOLOGÍA DE LA PROPUESTA DE FORMACIÓN EN VALORES
EN LA EDUCACIÓN PRIMARIA
La propuesta metodológica que se sugiere para la
formación en valores en el nivel primaria se ubica
dentro de los modelos alternativos originados en los
últimos años, integra elementos de métodos
cognitivos, afectivos y del aprendizaje para la
acción y tiene su fundamentación en las corrientes
pedagógicas que nacen en contraposición a la escuela
tradicional, como son: la educación personalizada,
la educación humanista y la didáctica crítica.
El modelo se concibe como una propuesta integrada al
currículum formal y real del nivel y favorece una
educación en los valores de un modo dinámico y más
humano. Prepondera la planeación de la enseñanza
como una tarea fundamental del maestro formador en
valores y sugiere planear en forma integrada.
Esta forma de planeación consiste en visualizar los
contenidos temáticos en tres dimensiones de la
persona: la cognitiva (saber), activa (saber hacer)
y afectiva social (el ser). Estos contenidos se
promueven a través de actividades y estrategias
cognitivas, de autoconocimiento, de elección, de
comunicación y para el compromiso afectivo.
Otra de las tareas fundamentales del mundo es
vivenciar los valores universales o compartidos,
seleccionar las actividades y estrategias
didácticas, seleccionar los apoyos didácticos y
definir los criterios de evaluación.
EL COLECTIVO ESCOLAR Y LA FORMACIÓN DE VALORES
El colectivo escolar es el grupo de personas que
conviven a diario en una escuela, desde el director,
los maestros, secretarias, conserjes, niños y padres
de familia. Conjuntar los esfuerzos docentes y
orientar su trabajo constituye una responsabilidad
sin duda alguna del director , en las decisiones
directivas que se toman se juegan las dimensiones
pedagógicas de la vida institucional, se sabe que
difícilmente puede promoverse un trabajo en equipo
en organizaciones en las que las personas que tienen
responsabilidades directivas no ejercitan un
liderazgo a través del ejemplo, mediante conductas
en las que la colaboración, la coordinación interna
y las decisiones tomadas de manera consensuada a
partir del debate frecuente son perceptibles, con
esto se describe a los miembros de un equipo que
pueden ser observados trabajando en común en
situaciones diversas; que actúan como un colectivo y
no como una adición de actuaciones individuales más
o menos conexas. Y por otra parte, esto supone un
liderazgo distribuido, no centrado en una sola
persona.
La complementariedad delas capacidades de los
miembros del colectivo; la voluntad común expresa de
promover unos determinados valores: respeto,
equidad, igualdad...; el deseo compartido de sus
miembros por conseguir determinados propósitos:
mejorar la imagen de la institución, implicar a
personas de tendencias diferentes en una tarea
colectiva. Una política promotora del trabajo en
equipo comienza por la credibilidad de las personas
que dirigen o coordinan los grupos dando ejemplo al
utilizar como principios normativos de sus
actuaciones precisamente los valores que se quieren
promover.
ESTILOS DE LIDERAZGO Y SU REPERCUSIÓN EN LA
FORMACIÓN VALORAL EN LA ESCUELA
En una escuela el papel de líder recae en directivos
y maestros, de ahí que se les responsabilice tanto
de lo bueno como de lo malo que suceda dentro de
ella.
La construcción de una escuela ética, democrática y
participativa es resultado sin duda alguna de un
buen liderazgo, pero la pregunta sería ¿qué es un
buen liderazgo?, identificar el tipo o estilo de
liderazgo que asumimos, permite que veamos las
manera en cómo repercute en la formación valoral en
nuestra escuela.
Básicamente se conocen 4 estilos de liderazgo:
· El dejar ser: Este líder dedica poco esfuerzo por
lograr objetivos, no se interesa por los problemas
humanos, espera poco o nada de sus colaboradores, se
pasa poco tiempo en la escuela y deslinda
responsabilidades sin lineamientos claros, no se
compromete y se apega literalmente a los reglamentos
y/o políticas. Promueve la formación valoral en el
sentido más negativo, pues provoca desinterés,
conformismo, irresponsabilidad y la indisciplina en
la escuela.
· El autócrata: Se caracteriza porque ama el orden,
la estructura, pero no se interesa por su personal,
prefiere los resultados a costa de su personal, le
gusta hacer todo, es rígido, controlador y no acepta
opiniones. Promueve la formación valoral
negativamente, pues infunde temor, impide la
comunicación, participación y democracia y limita la
creatividad e iniciativa de su personal.
· El paternalista: A este se le conoce por su alta
preocupación por su personal, pero desatiende sus
tareas; busca popularidad y afecto, y ante todo
buenas relaciones humanas, dice comentarios
agradables y evita molestar a su personal; evita
pleitos, pero no confronta cuando es necesario, pide
no ordena, le interesa agradar a sus jefes y es
consentidor. Promueve la formación valoral
desfavorablemente, pues fomenta el ahí se va, la no
planeación, la desorganización en las tareas y
limita el profesionalismo en las acciones.
· El participativo: Este tipo de líder es muy
positivo, pues encuentra la justa medida entre la
tarea y la relación, se basa en el compromiso de
todos, busca lograr objetivos y metas
institucionales, conjunta la autorrealización con la
acción cooperativa de trabajo en equipo, se preocupa
por la escuela, por logros, resultados, busca la
satisfacción del personal, alumnos y padres,
comparte la información, negocia objetivos, metas y
responsabilidades. Promueve la formación valoral
positivamente, pues genera ambientes muy agradables
en la institución, fomenta el compromiso, la
responsabilidad, la participación, educa con el
ejemplo en valores, es democrático, interés personal
, grupal y profesional de equipo.
· El transformador: Se identifica porque le gusta
que su personal trabaje con proyectos educativos,
delega tareas y responsabilidades a cada miembro del
colectivo, tiene claros los objetivos y las metas
por conseguir para cada grupo de la comunidad
educativa, escucha sugerencias y propuestas, toma lo
positivo, incita a la innovación y la creatividad
para trabajar, informa oportunamente de todo a su
personal, trata los problemas de manera constructiva
y comparte los méritos con su personal. Impacta en
la formación valoral de manera muy positiva, pues
promueve la planificación, la unión, la cooperación,
la responsabilidad, la colaboración, la innovación,
etc.
COMUNICACIÓN ASERTIVA, PASIVA Y AGRESIVA Y SUS
REPERCUSIONES EN EL AMBIENTE ESCOLAR
En nuestras escuelas compartimos ideas,
sentimientos, formas de percibir las situaciones e
interpretar la vida comunicándonos; esta
comunicación está sujeta a la habilidad que cada
quien posea para presentarla a otros, esta habilidad
determina el que nuestra expresión sea creíble; de
la credibilidad del mensaje es fundamental en las
relaciones interpersonales, ya que permite la
confianza que los demás nos tengan hacia lo que
estamos diciendo. Pero no toda comunicación supone
una respuesta favorable, de aquí que es importante
saber qué pasa, por ello analizaremos 3 estilos de
comunicación que se han identificado en la vida
cotidiana de las escuelas y su impacto en la
formación valoral:
- Pasivo no asertivo: Este tipo de comunicador es
demasiado suave o tímido, reprime lo que piensa o
siente, son poco directos en el mensaje y se
disculpan continuamente. Impacta en los demás que
escuchan, malestar, tensión, además que no logran
identificar bien lo que quiere comunicar, provocando
inseguridad en la respuesta.
- Agresivo: Este comunicador utiliza el ataque hacia
los escuchas, no le importan los derechos de los
demás, es ofensivo, hiriente y señala duramente las
incompetencias de los demás. Impacta la formación
valoral negativamente, pues promueve la no escucha y
el desacuerdo, el temor y la incomprensión.
- Asertivo: Este estilo posibilita el transmitir y
recibir mensajes, comunica verdaderos sentimientos y
opiniones de forma honesta, oportuna y respetuosa,
de forma clara y directa. Promueve el acuerdo, la
seguridad del escucha en entender el mensaje y el
respeto a la opinión de los demás.
EL TRABAJO COLEGIADO
Hay un sinfín de razones sin duda alguna que avalan
la necesidad de trabajar en colegiado en nuestras
escuelas, esta idea y la necesidad que menciono, del
trabajo entre maestros que comparten la educación de
un contingente de alumnos en el mismo plantel,
basado en la colaboración se justifica por numerosos
motivos. Algunos si bien no siempre considerados en
nuestras prácticas como maestros:
- Se sabe que la acción sinérgica suele ser más
efectiva y eficaz que la acción individual o que la
simple adición de acciones individuales. Mediante la
colaboración parece más factible mejorar las ayudas
pedagógicas que proporcionamos a nuestros
estudiantes, ofrecer una oferta educativa más
completa y una educación más justa.
- La colaboración mediante el trabajo en equipo
permite analizar en común problemas que son comunes
con mayores y mejores criterios.
- Proporcionar a nuestros estudiantes la educación
de calidad que, sin duda alguna, merecen, exige que
entre las personas que los educamos existan ciertos
planteamientos comunes y criterios y principios de
actuación suficientemente coherentes. Esos
requisitos no son posibles sin la adecuada
coordinación que proporciona la colaboración
mediante el trabajo en equipo; algunos estudios
justifican el trabajo colegiado como mecanismo para
proporcionar una atmósfera que anime a los alumnos a
trabajar con entusiasmo; para aumentar el
autoconcepto y la autoestima entre el profesorado y
sus sentimiento de propiedad y de pertenencia
respecto al centro escolar.
BIBLIOGRAFÍA
· SEC, "La unidad escolar en la formación en
valores"
· ANTUNES, Serafín. "El trabajo en equipo como
factor de calidad" |