Por: Profr. Sergio Robles Villa.
Recientemente se nos ha estado bombardeando en cursos,
talleres, lecturas, etc., sobre el enfoque globalizado
que debemos darle a nuestra intervención pedagógica en
el afán de convencernos que estos principios
psicopedagógicos subyacen en una concepción
constructivista del aprendizaje escolar, sin que deba
identificarse con ninguna teoría de aprendizaje en
concreto, sino más bien con enfoques presentes en
distintos marcos teóricos que confluyen en una serie de
principios: partir del nivel de desarrollo de los niños,
asegurar la construcción de aprendizajes significativos,
construir aprendizajes significativos por si solos,
modificar progresivamente los esquemas de conocimiento e
intensa actividad manipulativa y mental en los alumnos y
alumnas.
Entender la concepción y filosofía de la globalización
de manera distinta según que dominen postulados
conductistas del aprendizaje o conceptualizaciones
constructivas, supondría admitir que la globalización de
contenidos es tarea exclusiva del profesor y no la base
de la construcción del conocimiento infantil. Por ello
hablar de globalización no encierra los mismos supuestos
para todos los docentes y, por lo tanto, las prácticas
globalizadoras difieren notablemente según los casos. A
manera de análisis y como una forma de comparar más
adelante con tres supuestos precisamente de integración
educativa; a continuación mencionaré lo que oficialmente
se propone en las currículas escolares existentes:
Organización por materia (primaria y secundaria): Esta
es la forma de organización más antigua y popular de una
currícula ; planes y programas de estudio organizados
por materias aisladas, cuya obsolescencia de contenido
es evidente, así como su acentuado distanciamiento de la
problemática social y del ejercicio de la práctica
profesional. Entre las características esenciales de
este tipo de organización está el hecho de que responden
a una concepción mecanicista del aprendizaje.
En esta forma de organización la globalización se da
cuando el docente trata de establecer relaciones en
torno a un determinado tema, sin embargo, dicha
vinculación o relación se da de manera muy esporádica o
cuando los materiales educativos (libro de texto) lo
dejan ver de forma obvia; esto es en el mejor de los
casos, ya que generalmente los maestros tendemos a
descontextualizar y desvincular los contenidos.
Estas deficiencias manifiestas de la currícula por
materias aisladas han llevado a la búsqueda de otras
opciones que representen nuevas respuestas a la
fragmentación, a la atomización del aprendizaje, al
aislamiento de la escuela respecto de la sociedad y a la
concepción mecanicista de la que a menudo son producto.
La organización por áreas es una de otras opciones
curriculares que pretenden superar esas deficiencias del
currículo por materias; y que en muchas ocasiones,
coexisten con esta forma de materias aisladas, a las
cuales se pretende erradicar, como se puede observar en
las escuelas secundarias.
Esta perspectiva globalizadora como relación
interdisciplinar, es más propia de niveles superiores y
surge como necesidad cuando un equipo docente plantea la
evidencia de que los alumnos descubran las
interrelaciones entre las diferentes materias; se le
critica que se centre en el equipo docente: cada
profesor plantea, establece,... los problemas; la
respuesta del alumno no siempre es relacional y no
necesariamente produce aprendizajes significativos.
Otra perspectiva globalizadora recientemente incluida
tanto en la currícula de primaria, como en la de
secundaria es la que se denomina estructura psicológica
del aprendizaje, centrada en cómo el sujeto construye
sus aprendizajes, se pretende avanzar a través de todos
los conflictos cognitivos que se establecen entre las
ideas o conocimientos previos de los alumnos y los
nuevos contenidos a aprender. Se le atribuye que da
respuestas a la diversidad, se propone que los alumnos
“aprendan a aprender”, produce aprendizajes
significativos y se evalúan procesos de
enseñanza-aprendizaje. Cabe mencionar que todo esto se
nos ha venido manejando desde 1993 con la reforma
educativa (la tan llevada y traída modernización
educativa) incluida ya en los materiales educativos de
primaria y secundaria; sin embargo las prácticas
escolares en algunos casos dejan mucho que desear y en
el peor de los casos estas ideas han sido mal entendidas
o no muy bien explicadas, aunque esto último no debiera
ser un pretexto para justificarnos, pues a juicio muy
personal no hace falta más que espíritu de lectura y un
poco de sentido común para entender esas ideas.
En forma extraoficial y con el único interés a veces de
ligerarnos la carga los maestros inventamos formas de
organización que en muchas de las ocasiones dan al
traste con el nuevo enfoque y lo que es peor no se
fundamentan en algún estilo de aprendizaje del alumno.
Recientemente algunos maestros en una práctica mal
entendida de vinculación de contenidos manejan 3
supuestos de integración curricular: Unir bloques de
otras áreas: Esta consiste en cortar de cada libro el
bloque correspondiente al tiempo de trabajo y se forma
un solo libro, de tal manera que si hablamos de
septiembre y octubre, el alumno sólo trae consigo el
primer bloque de todas las materias. Pedagógicamente no
obedece a ningún principio de aprendizaje, pues sólo se
hace para que el alumno no cargue con todos los libros
en el día. Esta práctica generalmente se da en los
grados inferiores de educación primaria, pues el maestro
opina que son muy pequeños para cargar con tantos
libros.
El supuesto de juntar temas: Esta forma de organización
de contenidos consiste en relacionar ya en la ejecución
de la planeación diaria temas y contenidos de materias
afines, tales como: ciencias naturales con geografía,
historia, civismo, que ya de naturaleza están
relacionados, sin embargo los maestros sólo lo vemos
como una forma de ahorrar tiempo, ya que se dice que se
mata dos pájaros de una pedrada, pues no se tiene la
conciencia que la integración de contenidos permite
administrar el tiempo de la enseñanza con otra
perspectiva. Y que organizar contenidos de distintas
asignaturas en torno a un tema o a un problema admite
conjuntar temas, sin menoscabo de su tratamiento, y con
ello se evita la repetición de contenidos; mucho menos
se piensa que dicha concepción, se expresa mediante la
búsqueda de un contexto para el conocimiento y que dicha
contextualización signifique ofrecer condiciones para
que cada niño encuentre oportunidad de vincular su vida
con el conocimiento ofrecido por la escuela y, así,
logre comprender, explicar y hacer algo para transformar
su entorno (aprendizaje significativo).
El supuesto de aglutinar contenidos en ejes: Esta
práctica se da sobre todo en la asignatura de
matemáticas, consiste en juntar todos los contenidos de
los 5 bloques del libro de matemáticas en sus
respectivos ejes, pues se destroza el libro para armar
una especie de 6 libritos; de tal manera que se tendrán
todos los contenidos de geometría, los números y sus
relaciones, medición, tratamiento de la información,
procesos de cambio, la predicción y el azar en su
respectivo espacio. Esta forma de organización de
contenidos me parece la más aberrante de todas, pues
carece de todo principio lógico, pedagógico, didáctico
que se fundamente en algún estilo de aprendizaje y
evidencia que se carece del mínimo conocimiento del
nuevo enfoque de las matemáticas, así mismo, de la
estructura lógica de la asignatura y de los materiales
educativos presentes, lo cual es incomprensible que le
suceda a alguien que debiera manejar estas cuestiones
que se supone son sus herramientas de trabajo. Esta
forma de organización que afortunadamente no es una
práctica generalizada en el ámbito de educación
primaria, equivale tanto como a decir: que el proceso de
construcción del pensamiento matemático a lo largo de
toda su historia también se dio aisladamente; es decir
la geometría por un lado, la aritmética por otro, la
medición, etc., lamentablemente, pero también
afortunadamente sólo son algunos inconscientes quienes
no saben que: La integración de contenidos es una
herramienta de diseño curricular destinada a organizar
la información que se va a transmitir en la enseñanza.
Integrar los contenidos quiere decir ordenarlos,
secuenciarlos y dosificarlos, mediante problemas,
temáticas o proyectos que los articulan en torno a un
determinado contexto; que también permite superar la
parcialización y la fragmentación del conocimiento en el
plan y los programas de estudio de la primaria. Que la
integración de contenidos y su expresión en secuencias
didácticas es una estrategia fructífera para la
enseñanza, pues brinda posibilidades para que los
docentes establezcamos formas de trabajo en el aula, con
la meta de que los niños construyan relaciones
productivas y gratificantes con el conocimiento. La
institución escolar, en general, y los docentes, en
particular hemos de estar convencidos de que nuestra
principal tarea no es enseñar contenidos, sino crear las
condiciones adecuadas para que los aprendizajes de los
alumnos puedan producirse autónomamente. Para ello
debemos generar ambientes de aula seguros, cálidos y
estimulantes donde la resolución de problemas, el
descubrimiento guiado y el planteamiento de situaciones,
sean los ejes vertebrales de la actividad del alumno.
Todo ello desde la convicción de ofrecer a los mismos
variadas oportunidades de satisfacer sus posibilidades
de acción en relación consigo mismos, con los demás y
con su entorno más próximo. BIBLIOGRAFIA PANZSA,
Margarita. Enseñanza Modular. Perfiles Educativos.