Profra. María Jesús Gracia López
¿Te has preguntado alguna vez por qué la reflexión ha
cobrado tanta importancia en los últimos tiempos?
Efectivamente, la reflexión es un tema que no admite
dejarse de lado o postergarse para otros tiempos, ya que
es una acción necesaria de realizarse en el aquí y el
ahora. Su importancia radica en los dividendos que
aporta a quien hace uso de la misma.
En el terreno del trabajo educativo, la reflexión es una
aspiración y a la vez una realidad que se ha concretado
en los Planes y Programas de estudio de las diversas
licenciaturas en educación que ofrecen las escuelas
normales del país. Es una aspiración porque a lo largo
de las diversas asignaturas se plantea a la reflexión
como herramienta fundamental para acceder al
conocimiento, ligándola no sólo a las dificultades del
trabajo docente, sino a todas aquellas situaciones en
las cuales la reflexión posibilite el crecimiento
individual y profesional; ante ello, difícilmente la
podemos desligar de nuestra profesión docente. Es
también una realidad, en tanto que los procesos de
reflexión y acción son cada vez más evidentes y
frecuentes en las prácticas educativas de los docentes y
estudiantes, pues es ahí donde se dejan ver la mente
abierta, la responsabilidad y la honestidad como
actitudes básicas para lograr la reflexión, según lo
plantea John Dewey.
¿Cómo poder concebir un docente sin reflexión? Considero
que esta pregunta no tiene respuesta en términos de la
formación docente inicial actual, ya que debemos partir
de entender el trabajo educativo en un binomio
docente-reflexión, pues es esta última la que da sentido
y significado a la enseñanza, ayudando a detectar las
fortalezas y debilidades propias, así como esbozando las
estrategias a utilizar con el grupo escolar para lograr
cada vez mayores y mejores resultados de los procesos de
enseñanza y aprendizaje.
Autores como Mari Carmen Díez, Zeichner y Liston, Juan
Escudero, John Dewey, Donald Shön, Michael Saint-Onge y
recientemente Philippe Perrenoud, conforman una larga
lista de propuestas que pretenden hacer evidente la
necesidad de una práctica reflexiva en todas las
profesiones. Especialmente Perrenoud invita a
Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de
enseñar, ya que la considera como un medio que conlleva
a la mejora, al crecimiento de la profesión, a la
evolución…
En la acción reflexiva retoma central importancia el
tipo de preguntas y el sentido con el que éstas se
elaboren, ya que las preguntas cerradas poco favorecen
la búsqueda de respuestas y la conjugación de varios
referentes para responderlas; las preguntas reflexivas
son aquellas que necesariamente nos conducen a hacer un
alto en el camino, identificar componentes y
relacionarlos, buscar causas y consecuencias,
argumentar, plantearse nuevas preguntas.
¿Ante qué situaciones se hace más evidente la reflexión?
¿Cómo aporta la acción reflexiva en la mejora educativa?
¿Qué razones explican la necesidad de una práctica
reflexiva en los futuros y actuales docentes? ¿Cómo
incide la reflexión en el éxito o fracaso de las
prácticas educativas y en los resultados de las mismas?
Éstas son preguntas que tienen como finalidad generar la
reflexión al ser respondidas. ¿Cuál es tu respuesta?
Aprender de la experiencia es una categoría especial que
debe considerar el docente reflexivo, poniendo en juego
sus saberes, sus fortalezas, sus limitaciones, pero de
entre ello destacando el reto de formarse en la
reflexión desde su cotidianidad estudiantil o
profesional, no dejar para después lo que la realidad de
hoy nos exige. Y tú… ¿ya asumiste el reto?